¡Happy Black Monday!

Ya sé que hoy es un día para reflexionar sobre la actualidad económica. Merkel nos la ha vuelto a jugar imponiendo la ley del más fuerte para retrasar hasta 2014 el lanzamiento del supervisor bancario único. Un requisito indispensable para que el mecanismo de rescate de la Unión Europea pueda recapitalizar de forma directa a la banca española. En resumen: volvemos a retrasar el saneamiento del sistema financiero nacional. La jornada está movidita en todos los ámbitos, con los sindicatos convocando una Huelga General para el 14 de noviembre.

Pero, sinceramente, hoy de lo que me apetece hablar es de un aniversario. Porque sí, lo he dicho muchas veces. Soy una friki de la Bolsa y un día como hoy no podía dejar pasar un aniversario especial. Hoy se cumplen 25 años de la peor jornada en la historia de Wall Street, y mira que últimamente han existido sustos sólo aptos para corazones de hierro.

Aquel 19 de octubre de 1987, el índice Dow Jones se hundió un 22,6%. Un pánico vendedor en una sola sesión que superó incluso al del crac del 29. Como bien explica mi colega @PedroCalvo35 en la edición de hoy de El Economista, la Reserva Federal salió al rescate para evitar que la mayor crisis en la historia de EE UU se repitiese. Y lo consiguió.

Un cuarto de siglo después, es difícil diferenciar el sentimiento actual y el que los inversores tenían por aquel entonces. Al igual que en 1987, la falta de confianza en los mercados financieros es total. Según datos recopilados por Bloomberg, los inversores han retirado la escalofriante cifra de 440.000 millones de dólares de fondos de inversión estadounidenses desde 2008 (que se dice pronto). Y el volumen de negociación en la Bolsa de la primera potencia mundial se sitúa en el nivel más bajo desde 2008.

Está claro que los inversores no se fían. Y todo a pesar de las medidas puestas en marcha para intentar regular unos mercados que parecen ingobernables, además de los estímulos que en los últimos años han ofrecido figuras como Ben Bernanke, presidente de la FED, con sus inyecciones de liquidez y con los tipos de interés en mínimos históricos durante cuatro años. Algo que, en principio, debería favorecer la inversión.

En los tiempos que corren, pocos quieren arriesgar. Y la mayoría guarda bien en su memoria aquel Black Monday (lunes negro) de infarto. Mucho mejor, porque, a pesar de que la prima de riesgo ha bajado considerablemente en los últimos días, aún queda mucho octubre por delante. Y ya sabemos que este es el mes más peligroso para fiarse del parqué. Especialmente cuando, tras una Cumbre europea supuestamente decisiva, la mejor frase de Mariano Rajoy hacia los periodistas ha sido “Señoras y señores, yo ya me voy porque me tengo que ir”. ¡Ahí queda eso!

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Acerca de claraalba

Periodista especializada en información económica. Friki de la Bolsa, las redes sociales y el Atlético de Madrid...cosa incomprensible para muchos a la par que vital para mí. Recién aterrizada de La Gaceta de los Negocios espero encontrar pronto el futuro de una profesión a la que aún le queda un largo camino de adaptación en esta crisis de locos que vivimos.
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