La tijera siempre llama dos veces… o más

Image

Está claro. Nos van a crujir. El comisario europeo Joaquín Almunia ha dejado claro esta semana que lo que el Gobierno de Mariano Rajoy se empeña en llamar “recomendaciones” de Bruselas son, en realidad, puras obligaciones. Y el presidente ya ha advertido que hay tijera para rato. Se habla de una pronta subida del IVA como el camino más rápido para aumentar los ingresos y evitar que el déficit del Estado se desborde. Según los últimos datos oficiales, España registró hasta mayo una desviación en sus cuentas de 36.364 millones de euros. Esto es: el 3,41% del PIB, con lo que la cifra bordea peligrosamente el compromiso del 3,5% pactado con la Unión Europea para final de año.

Hay que recaudar cuanto antes y como sea, y la excusa de que el IVA en nuestro país está por debajo de la media europea (cerca del 21%) es perfecta para tocar este impuesto indirecto sobre el consumo. En España existen tres tipos de IVA:

  • El general (18%). Es el que se aplica por defecto a productos y servicios como ropa, calzado, tabaco, vehículos, electrodomésticos, tecnología, electricidad, combustibles, gas natural y butano. Al igual que en algunos productos de lujo, también se aplica a la higiene personal (papel higiénico, compresas, etc.). Cosa extraña. Pero el gravamen está por debajo de países como Alemania (19%), Dinamarca (25%), Francia (19,6%) o Italia (21%).
  • El reducido (8%). Es el que se aplica a transportes, bares, restaurantes, servicios de hostelería, espectáculos o vivienda nueva.
  • El superreducido (4%). Se aplica a productos básicos como pan, harina, cereales, leche, queso, huevo, fruta, verduras, libros, periódicos, revistas, partituras, mapas, material escolar, medicamentos.

La solución del Gobierno pasaría por trasladar algunos de los productos que se gravan al tipo reducido o superreducido al general. Pero que nadie descarte que este último tramo pueda subir incluso al 23% como ya hizo en su día Portugal. Un hachazo más para unos ciudadanos que no comprenden cómo gravando el consumo se va a evitar que la economía española sufra una contracción –según las previsiones del Gobierno- del 1,7% este año.

El problema es que lo difícil de asumir para los españoles no son las duras medidas que nos esperan, sino comprobar que las que ya se han tomado no dan resultado. La última cifra de déficit es un ejemplo claro de ello. Mientras Rajoy anuncia nuevos ajustes dolorosos –vaya usted a saber cuáles- los ciudadanos aún esperan una señal para comprobar que no toda la losa de los recortes recaerá sobre ellos. ¿Para cuándo la reforma de las Administraciones Públicas?

Anuncios

Acerca de claraalba

Periodista especializada en información económica. Friki de la Bolsa, las redes sociales y el Atlético de Madrid...cosa incomprensible para muchos a la par que vital para mí. Recién aterrizada de La Gaceta de los Negocios espero encontrar pronto el futuro de una profesión a la que aún le queda un largo camino de adaptación en esta crisis de locos que vivimos.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s